Chile ha dado un paso significativo hacia la consolidación del uso responsable de la biotecnología agrícola con la presentación de una propuesta de resolución que formaliza el procedimiento técnico para evaluar materiales vegetales desarrollados mediante Nuevas Técnicas de Mejoramiento (NBT). La iniciativa busca brindar mayor certeza jurídica, fortalecer la supervisión y alinear a Chile con el creciente movimiento global que reconoce estas herramientas como esenciales para producir alimentos más sostenibles, nutritivos y resilientes.
El Ministerio de Agricultura, a través del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), presentó la propuesta para organizar y transparentar el procedimiento de evaluación técnica que el SAG ha aplicado durante más de ocho años para evaluar materiales vegetales desarrollados mediante biotecnología moderna.
El objetivo es distinguir claramente los productos obtenidos mediante NBT (métodos que replican con precisión los cambios genéticos que pueden ocurrir de forma natural, sin introducir genes de otras especies) de los enfoques transgénicos, que incorporan material genético de otras especies y ya están regulados en Chile bajo la normativa vigente sobre OGM, según un comunicado de prensa.
El procedimiento, obligatorio y necesario antes de utilizar cualquier material en el campo, permite al SAG evaluar los desarrollos caso por caso para determinar si deben tratarse como convencionales o si se aplican las regulaciones vigentes para Organismos Genéticamente Modificados.
Al emitir una resolución oficial y transparente, respaldada por la regulación, el Estado fortalece la protección de la salud y el medio ambiente, a la vez que fomenta la confianza pública en el uso responsable de estas tecnologías. El Dr. Miguel Ángel Sánchez, director ejecutivo de Chilebio, destaca que «la formalización de este procedimiento con base científica, vigente desde 2017 y alineado con una tendencia global, permitirá a los agricultores acceder a mejores productos e impulsará la innovación nacional para lograr una mejor alimentación, fortalecer la seguridad alimentaria y adaptarse al cambio climático. El uso de estas herramientas permite reducir considerablemente el tiempo y los costos para obtener variedades vegetales adaptadas a diferentes desafíos y, en este contexto, la biotecnología se ha convertido en una herramienta clave para la sostenibilidad y para generar beneficios concretos para los agricultores, especialmente los pequeños productores, los consumidores y el medio ambiente. También es importante destacar el rol del SAG, reconocido internacionalmente por su rigor técnico, que garantiza la seguridad e inocuidad de estos desarrollos en beneficio del país».
Consulta abierta por 60 días
La propuesta se presentó durante una reunión con actores clave del sector agrícola, incluyendo a ChileBio, como parte de una estrategia más amplia para mejorar la capacidad de Chile para producir alimentos en un contexto de cambio climático, crecientes exigencias ambientales y crecientes desafíos en seguridad alimentaria y nutricional. Paralelamente, el SAG lanzó un proceso de consulta pública nacional e internacional que permanecerá abierto durante 60 días. Se espera que la resolución entre en vigor a finales de mayo.
ChileBio destaca hito en la gobernanza de la innovación
ChileBio calificó la propuesta como un hito en la gobernanza de la innovación agrícola. La organización enfatizó que la formalización del procedimiento no altera la normativa vigente en Chile sobre OGM, sino que fortalece la claridad y la trazabilidad, y refuerza la autoridad del SAG para supervisar y responder ante incumplimientos, respaldando un sistema reconocido internacionalmente por su rigor técnico.


