La Asociación Argentina de Semillas (ASA) celebró y apoyó firmemente la decisión del Presidente de la Nación, Javier Milei, de convertir la modernización del régimen de propiedad intelectual vegetal en una prioridad estratégica del Estado. El impulso a la adhesión de Argentina al Acta de la UPOV de 1991 fue descrito como un paso decisivo para revertir un proceso que, durante décadas, había erosionado la competitividad y la productividad del agro argentino debido a regulaciones obsoletas y a la falta de normas claras y alineadas con el desarrollo tecnológico.
Como lo ejemplificó el Presidente en su discurso: “En cultivos como el algodón, donde el desarrollo genético es decisivo para mejorar los rendimientos y la calidad, no podemos seguir sin normas claras que protejan la innovación. Si no nos adherimos al Acta UPOV 91, seguimos castigando a quienes invierten y apuestan por el atraso.”
La ASA afirmó compartir plenamente la convicción de que no hay crecimiento sostenido sin seguridad jurídica. La Asociación señaló que la Ley de 1991, adoptada por 63 países, representa el estándar internacional para la protección de las obtenciones vegetales, mientras que Argentina continúa bajo un esquema de 1978 que la mantiene fuera de dicho marco. En opinión de la ASA, actualizar la normativa es una condición necesaria para competir en igualdad de condiciones y fortalecer la capacidad exportadora del país, según un comunicado de prensa.
Según la ASA, incorporar el concepto de variedades esencialmente derivadas y garantizar la protección efectiva de los derechos de obtentor brindaría previsibilidad y transparencia a lo largo de la cadena de valor. Al mismo tiempo, enfatizó que el Estado preservaría las herramientas para regular el uso propio de los agricultores de manera equilibrada, garantizando un esquema claro y sostenible. La ASA argumentó que la reforma fortalecería la libertad económica y crearía las condiciones para que empresas, pymes y centros de investigación desarrollen nuevas variedades y mayor valor agregado en el país, impidiendo que el talento y las inversiones se trasladen a jurisdicciones con marcos regulatorios más adecuados.
La ASA advirtió que mantener el esquema actual significaría mantener un modelo que ya ha mostrado sus limitaciones y ha contribuido a que Argentina pierda competitividad en uno de sus sectores más estratégicos. En contraste, afirmó que impulsar la actualización reconocería el desarrollo tecnológico como un pilar central para aumentar los rendimientos, mejorar la productividad y consolidar el liderazgo de la agricultura argentina.
En su discurso ante el Congreso, el presidente Milei citó a Vaca Muerta y la minería como ejemplos palpables de que, con marcos regulatorios claros y estabilidad jurídica, la inversión llega.
La ASA reafirmó su disposición a colaborar con el Gobierno Nacional y el Congreso en la pronta implementación de estas reformas. Señaló que el momento requiere decisiones estructurales para asegurar la inserción definitiva de Argentina en el comercio global con reglas predecibles. La Asociación agregó que el sector semillero acompañará el proceso redoblando esfuerzos e inversiones para traducir el nuevo marco legal en mayor producción, más empleo y mayor competitividad para toda la cadena agroindustrial.


