El Ministerio del Ambiente de Perú aprobó nuevas directrices para determinar la condición de los Organismos Vivos Modificados (OVM) desarrollados mediante herramientas biotecnológicas emergentes. La medida, promulgada mediante la Resolución Ministerial N° D000068-2026-MINAM-DM y publicada en el diario oficial El Peruano, establece criterios científicos y regulatorios para evaluar organismos creados mediante tecnologías modernas de edición genética como CRISPR.
La regulación representa un paso importante en la modernización del marco de bioseguridad del país, ya que define cómo determinar si un organismo desarrollado mediante edición genética debe clasificarse como OVM según la legislación vigente.
Esto es particularmente significativo en Perú, donde la moratoria sobre el cultivo de organismos transgénicos se mantiene vigente hasta 2035 según la Ley N° 29811, posteriormente prorrogada por el Congreso.
Al mismo tiempo, los avances científicos han generado nuevas posibilidades. Muchos cambios producidos mediante la edición genética no implican la introducción de ADN de otras especies, sino que generan alteraciones precisas en el genoma que pueden asemejarse a mutaciones que podrían ocurrir de forma natural. Las nuevas directrices buscan evaluar estas diferencias caso por caso, lo que permite distinguir entre tecnologías, según un comunicado de prensa.
Marco científico para nuevas herramientas biotecnológicas
Firmada por la Ministra Nelly Paredes del Castillo, la medida tiene como objetivo alinear la normativa peruana con los avances recientes en biotecnología. La resolución establece un procedimiento técnico para que las autoridades determinen si un organismo producido mediante herramientas biotecnológicas debe ser regulado como un organismo modificado genéticamente (OMG) o si queda fuera de esa categoría, según la naturaleza del cambio genético introducido.
Como explicó David Castro, director de Recursos Genéticos y Bioseguridad del Ministerio del Ambiente del Perú, en su perfil de LinkedIn, las directrices permiten evaluar los productos de las nuevas técnicas genómicas con base científica, diferenciando entre tecnologías y resultados. Este enfoque, afirmó, es coherente con lo que varios países ya están implementando para gestionar la innovación biotecnológica en la agricultura.
En sus declaraciones públicas sobre la medida, Castro comentó que “las herramientas modernas, como la edición genética (por ejemplo, CRISPR/Cas), nos permiten desarrollar cultivos mejor adaptados a los efectos del cambio climático, el crecimiento demográfico y la creciente escasez de recursos». Respecto al ecosistema de investigación peruano, añadió que «ahora nuestros institutos de investigación, universidades públicas y privadas, y empresas cuentan con un marco de previsibilidad y seguridad jurídica.
“La conservación de la biodiversidad y el fomento de la biotecnología pueden —y deben— ir de la mano.”
Innovación para una agricultura más eficiente
La aprobación de estas directrices podría abrir nuevas oportunidades para la investigación y el desarrollo agrícola en Perú. Las tecnologías de edición genética permiten introducir mejoras precisas en los cultivos, tales como:
• Resistencia a plagas y enfermedades, reduciendo la necesidad de plaguicidas.
• Mayor eficiencia en el uso del agua y los nutrientes, clave para afrontar el cambio climático.
• Mejoras en la calidad nutricional y del producto, relevantes para los mercados internacionales.
• Mayor productividad agrícola, con menor uso de insumos y menor superficie cultivada.
Para la agricultura peruana, las implicaciones de esta regulación podrían ser especialmente importantes para cultivos como la papa y el arroz, fundamentales para la producción nacional, así como para el arándano, la uva, el aguacate y el espárrago, pilares clave del sector agroexportador del país.
En estos cultivos, la edición genética crea oportunidades para desarrollar variedades con mayor resistencia a plagas y enfermedades, mayor eficiencia en el uso del agua y los nutrientes, y mejor calidad, productividad y desempeño poscosecha; características que cobran cada vez más importancia en el contexto del cambio climático y las demandas de los mercados internacionales. Tendencia global en la regulación de la biotecnología
La decisión de Perú se alinea con una tendencia internacional más amplia en la regulación de las nuevas técnicas de mejoramiento genético. En la región, Argentina y Chile fueron pioneros, introduciendo los primeros marcos regulatorios para la comercialización de cultivos desarrollados mediante nuevas técnicas biotecnológicas en 2015 y 2017, respectivamente. Desde entonces, casi 30 países han seguido su ejemplo, incluyendo Brasil, Estados Unidos, Canadá, Australia, Japón y el Reino Unido. Más recientemente, la Unión Europea también ha avanzado con un enfoque regulatorio que distingue entre organismos genéticamente modificados tradicionales y organismos editados genéticamente que no contienen ADN extraño.
Este enfoque busca apoyar la innovación científica y agrícola, manteniendo al mismo tiempo estándares de bioseguridad basados en evidencia científica.
Con la aprobación de estas directrices, Perú ha dado un paso importante hacia el fortalecimiento de la capacidad regulatoria y científica necesaria para evaluar —y potencialmente beneficiarse de— el potencial de las nuevas biotecnologías agrícolas, en un momento en que la seguridad alimentaria, la sostenibilidad y la adaptación al cambio climático se han convertido en prioridades estratégicas globales.


