Embrapa Maíz y Sorgo (Minas Gerais) y la empresa Latina Seeds lanzaron el híbrido de sorgo forrajero gigante BRS 662, comercializado como LAS6002F. El nuevo cultivar se distingue por su ciclo precoz y su producción estable de forraje tanto en la primera como en la segunda cosecha, ofreciendo resultados consistentes en diversas condiciones de cultivo.
El BRS 662 (LAS6002F) también ofrece un potencial de rendimiento forrajero superior a 80 toneladas por hectárea en un solo corte, con un ciclo de hasta 125 días. Además, el híbrido posee una gran capacidad de rebrote, que puede alcanzar hasta el 60 % de la producción obtenida en la primera cosecha. El nuevo sorgo se recomienda para su cultivo en las principales regiones productoras de sorgo forrajero de Brasil: el Centro-Oeste (Distrito Federal, Goiás, Mato Grosso y Mato Grosso do Sul) y el Sudeste (Espírito Santo, Minas Gerais, Río de Janeiro y São Paulo).
“Además de su alto rendimiento y precocidad, que garantizan su competitividad en el mercado, el BRS 662 (LAS6002F) presenta muy buena salud frente a enfermedades fúngicas graves, como la antracnosis, la helmintosporosis y la cercosporiasis, que se encuentran entre las mayores amenazas para este cultivo en el país”, afirma el investigador Rafael Parrella, responsable del desarrollo del híbrido en Embrapa Maíz y Sorgo.
El híbrido ofrece un forraje de alta calidad con un alto contenido de celulosa y hemicelulosa (el segundo carbohidrato más abundante en las paredes celulares de las plantas después de la celulosa), combinado con un bajo contenido de lignina. Esta composición admite múltiples aplicaciones, como la alimentación animal, la generación de biogás y la cogeneración de energía, con costos de producción relativamente bajos.
Otras características incluyen una altura promedio de planta de 4 a 5 metros y granos de color marrón, según un comunicado de prensa.
“El cultivar presenta una gran tolerancia al encamado/desmoronamiento, una característica fundamental para esta categoría de híbridos altos”, afirma Parrella.
El sorgo gigante y su importancia para el mercado
William Sawa, director ejecutivo de Latina Seeds, explicó que el híbrido BRS 662 (LAS 6002F) surgió de la idea de que la agroindustria brasileña se beneficiaría de una alianza más estrecha entre dos organizaciones especializadas en sorgo. En su opinión, la combinación de sus recursos intelectuales y portafolios genéticos permitiría desarrollar productos más innovadores y ofrecer nuevas soluciones al mercado.
Latina Seeds ya tenía experiencia con sorgo forrajero gigante, pero Sawa señaló que la empresa carecía de un material que también produjera panícula (grano) en la primera cosecha. Afirmó que, tras varios años de colaboración con Embrapa Maíz y Sorgo, la alianza ofrece ahora un producto diferenciado a los productores.
Sawa también señaló que Brasil aún no cuenta con una medición clara del consumo de sorgo forrajero, a diferencia del sorgo granífero. Para evaluar el mercado potencial del sorgo gigante, explicó que el sector suele utilizar como referencia el rebaño bovino nacional. Citando datos del IBGE, señaló que Brasil cuenta con 238,18 millones de cabezas de ganado y enfatizó que la demanda de forraje convierte a la ganadería en el principal mercado para este tipo de sorgo.
Gestión y comercialización
Para la cosecha de 2026, la primera producción de BRS 662 (LAS 6002F) totalizó 10.000 sacos de semilla. El material se vendió en todo Brasil, de norte a sur, y también se exportó a Paraguay. William Sawa indicó que la empresa está planificando el próximo ciclo de producción y espera al menos triplicar el volumen para la siguiente cosecha, con el objetivo de abastecer más de 30.000 hectáreas. El híbrido se comercializa en paquetes de 150.000 semillas. Sawa explicó que el objetivo es comercializar el sorgo en un formato más profesionalizado, similar al del maíz y la soja, pasando de la venta por peso a la venta por número de semillas por bolsa. La tasa de siembra recomendada es de 120.000 a 130.000 semillas por hectárea. Las semillas se entregan con un tratamiento industrial que incluye insecticidas y fungicidas para proteger las plántulas durante la germinación.
Sawa también destacó la importancia de los análisis de suelo para orientar la fertilización según las necesidades del cultivo, lo que contribuye a un mayor rendimiento y una mejor calidad del forraje. Señaló que el control de orugas y pulgones durante la etapa vegetativa es fundamental, y que la aplicación de fungicidas puede ayudar a preservar la superficie foliar y mejorar la calidad del ensilado.


