La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de Argentina, dependiente del Ministerio de Economía, anunció la actualización y simplificación de su marco regulatorio para organismos genéticamente modificados (OGM) destinados a uso agrícola, agroalimentario y agroindustrial. Adoptada mediante la Resolución 255/2026, la nueva normativa se aplica tanto a actividades experimentales como comerciales y busca fortalecer un entorno regulatorio claro, mejorar la previsibilidad de las inversiones y mantenerse al día con el progreso científico y tecnológico del sector.
La nueva resolución reemplaza el marco regulatorio anterior, establecido mediante la Resolución 763/11. Simplifica los procedimientos al introducir criterios técnicos más precisos, acortar los plazos de evaluación, reducir costos y eliminar requisitos administrativos innecesarios. Si bien la resolución anterior desempeñó un papel importante en el establecimiento de directrices generales, su reemplazo, con el paso del tiempo, se ha vuelto necesario para reflejar los avances en el campo, según un comunicado de prensa.
A lo largo de los años, el uso de organismos genéticamente modificados (OGM) en la agricultura se ha extendido a los sectores agroalimentario y agroindustrial, dando lugar a nuevas aplicaciones y propuestas que involucran tanto productos como subproductos derivados. Esta expansión ha contribuido a una mayor productividad, un aumento en las exportaciones de materia prima y la producción de alimentos seguros en el país.
El objetivo de la normativa actualizada es organizar los procedimientos y evaluaciones aplicables según el tipo de organismo y su uso previsto, manteniendo la supervisión de la inocuidad del agroecosistema, la aptitud de los alimentos para humanos y animales, y la protección de los mercados de exportación.
Argentina ha ocupado una posición de liderazgo en la regulación y promoción del desarrollo de OGM en la agricultura desde que estas actividades comenzaron en 1991. El nuevo marco normativo está diseñado para garantizar que los OGM pertenecientes a especies utilizadas en la agricultura, o con potenciales aplicaciones agrícolas, sean seguros tanto en la etapa experimental como en la comercial, sin afectar las exportaciones.
Desde 1996 hasta la actualidad, el Estado argentino ha aprobado 134 productos genéticamente modificados. De estos, 38 fueron autorizados desde el inicio de la actual administración, lo que representa casi el 28% de todos los desarrollos de este tipo aprobados comercialmente en el país durante los últimos 30 años.
Mediante esta reforma, el gobierno nacional afirma que continúa desarrollando procedimientos regulatorios modernos que apoyen la transformación tecnológica del sector, fomenten la inversión y la creación de valor, y refuercen la posición de Argentina como líder en biotecnología orientada a la producción.


