Hace poco leí una estadística interesante que indicaba que, si bien aproximadamente el 60 % de los graduados universitarios son mujeres, a nivel mundial solo alrededor del 30 % llega a ocupar puestos de alta dirección. Esto me llevó a preguntarme: ¿qué distingue a las mujeres que alcanzan la cima de aquellas que no lo hacen?
Aquí hay otro dato que aporta una perspectiva interesante: las mujeres tienden a no postularse a un puesto si no cumplen con todos los requisitos. Cuando reúnen solo el 50 % o incluso el 60 % de los criterios indicados en la descripción, suelen asumir que no están cualificadas y optan por no presentar su candidatura.
Los hombres suelen adoptar un enfoque diferente. Incluso sin cumplir plenamente los criterios del perfil, tienden a postularse, confiando en desarrollar las competencias necesarias una vez en el puesto. La preponderancia masculina en puestos de liderazgo parece sugerir que esta estrategia puede resultar eficaz.
Otro factor que parece inclinar la balanza es la ambición explícita. Las mujeres que aspiran a puestos de liderazgo deben postularse en cuanto surjan las oportunidades, en lugar de esperar a que se las ofrezcan. La falta de iniciativa puede llevar a quienes contratan a interpretar desinterés, inseguridad o incluso una menor percepción de merecimiento del puesto.
Mi propia experiencia me lo ha demostrado. En mi caso, el liderazgo nunca fue una meta. Estaba contenta con lo que hacía y creía que mi carrera progresaría en consonancia con mis habilidades y experiencia. Así que, cuando se publicaban esas vacantes, no me postulaba. Más tarde, noté que se ofrecían puestos de liderazgo a compañeros con menos experiencia y que a menudo no habían mostrado interés en el liderazgo.
Así que, de nuevo pregunto: ¿qué se necesita para que una mujer alcance un puesto de alta dirección?
Sin duda, es fundamental tener una base en liderazgo, una visión definida de los objetivos y claridad sobre la estrategia para alcanzarlos. Más importante aún, se requiere la confianza y la ambición para postularse a puestos sin cumplir el 100 % de los requisitos, ya que quienes los consiguen rara vez los cumplen todos. La diferencia está en no dudar.


