Los mayores desafíos de la agricultura no comienzan en el campo. Comienzan con la semilla, y Lorena Basso está tomando las riendas para definir el futuro del sector mundial de semillas.
Lorena Basso no llegó a este punto por casualidad. Lo construyó paso a paso, comenzando a los 20 años en la empresa familiar, Semillas Basso, aprendiendo cada aspecto de la operación desde cero, y ahora tendrá un papel protagónico en el sector mundial de semillas.
Esa base no solo forjó sus conocimientos técnicos, sino que también le permitió desarrollar un estilo de liderazgo basado en la practicidad, la resiliencia y una visión constante del futuro. Trabajando en Latinoamérica, aprendió a desenvolverse en la complejidad, a adaptarse rápidamente y a pensar a largo plazo en una región donde la agricultura ofrece tanto oportunidades como presiones.
Ahora, mientras se prepara para asumir la dirección de la Federación Internacional de Semillas (ISF), lo hace en un momento en que las expectativas para el sector mundial de semillas son más altas que nunca. La presión climática, la tensión geopolítica y la creciente demanda mundial convergen. Para Basso, la respuesta comienza en un lugar conocido.
“La semilla es el origen de todo”, afirma.
Su trayectoria hasta este puesto la llevó del liderazgo nacional a la colaboración regional y ahora al ámbito global. En el camino, ha visto de primera mano la profunda interconexión que ha alcanzado el sector de las semillas y la gran coordinación que requerirá para afrontar los retos futuros.
Como la primera mujer en dirigir ISF, considera este momento no como una excepción, sino como parte de una transformación más amplia que ya está en marcha.
SW: Usted dirige Semillas Basso y ha estado activa en el sector de las semillas durante muchos años. ¿Qué experiencias clave han influido más en su liderazgo actual?
Basso: Me incorporé a la empresa familiar a los 20 años y empecé desde cero. Eso me dio la oportunidad de comprender la empresa en profundidad, desde los aspectos más sencillos de la operación hasta los más complejos.
Trabajar en Latinoamérica también me marcó. Me enseñó resiliencia, adaptabilidad y la costumbre de mirar siempre hacia adelante.
Mi perfil profesional se ha forjado a través del aprendizaje práctico, el trabajo duro y una constante visión de futuro.
SW: ¿Qué te hizo pensar que este era el momento adecuado para asumir la presidencia de la ISF y el liderazgo en el sector global de semillas?
Basso: Participar activamente en asociaciones siempre ha tenido un gran valor. Para las empresas medianas y pequeñas, ese valor puede ser aún mayor, ya que amplía la perspectiva y demuestra que muchos de los mayores desafíos de nuestro sector no se pueden resolver en solitario.
Mi trayectoria comenzó a nivel nacional, donde presidí la Asociación Argentina de Semillas (ASA) durante un periodo muy exigente, especialmente durante y después de la pandemia. Continué mi participación a nivel regional a través de las Asociaciones de Semillas de las Américas (SAA), y con el tiempo, naturalmente, me llevó al ámbito internacional.
Esto no es casualidad. Es el resultado de un largo proceso construido a través del trabajo, el aprendizaje y el compromiso con el sector.
SW: Al iniciar tu mandato, ¿cuáles son tus principales prioridades para la ISF durante los próximos dos años?
Basso: El mundo exige mucho de la agricultura actual. Nos enfrentamos a un entorno geopolítico más complejo, al cambio climático y a una creciente presión para producir más y mejor para satisfacer la demanda de alimentos y energía.
Mi prioridad es que ISF se mantenga enfocada en los resultados. Hemos construido puentes importantes, y ahora el reto es convertir ese trabajo en un impacto real, fortaleciendo la colaboración a lo largo de toda la cadena de valor.
La semilla es el principio de todo. Si la agricultura va a ser más resiliente, productiva y eficiente, necesitamos innovación, políticas de apoyo y un movimiento global de semillas que funcione bien.
SW: Usted ha hablado de innovación, incluyendo herramientas de mejoramiento genético e inteligencia artificial. ¿Dónde cree que estas herramientas marcan la mayor diferencia en el sector global de semillas?
Basso: El mayor impacto es la velocidad.
Estas herramientas solo importan si nos ayudan a responder a las necesidades de los productores de forma más rápida y eficaz. La innovación debe ayudarnos a actuar con mayor precisión y a llevar mejores soluciones al campo con mayor rapidez.
SW: Desde su experiencia en Sudamérica, ¿cómo contribuye Latinoamérica al sector global de semillas?
Basso: Latinoamérica es mucho más que un importante productor de alimentos y energía. Es también una región con sólidas capacidades en el desarrollo y la producción de semillas, respaldadas por entornos diversos y una gran experiencia técnica.
Su importancia estratégica sigue creciendo debido a su potencial productivo, sus recursos naturales y su relativa distancia de los principales conflictos geopolíticos.
Tiene una capacidad real para ser parte de la solución a los desafíos globales en materia de producción, resiliencia y seguridad alimentaria.
SW: Usted mencionó la creciente complejidad regulatoria en el movimiento global de semillas. ¿Qué debe cambiar?
Basso: La innovación solo importa si llega a los agricultores.
Esto requiere un entorno normativo que apoye la innovación y permita que el movimiento global de semillas opere con mayor previsibilidad.
Necesitamos un enfoque más proactivo en materia de regulación, basado en criterios técnicos y centrado en asegurar que las soluciones lleguen al campo.
SW: Como la primera mujer en liderar ISF y con una gran visibilidad en el sector global de semillas, ¿qué significa este momento para usted?
Basso: No soy una excepción. Soy parte de un proceso continuo.
Nuestra industria ha madurado y cada vez más mujeres que han desarrollado sus carreras en este sector alcanzan puestos de liderazgo. El hecho de que otra mujer de América me siga lo confirma.
Se trata de tener el mismo derecho a estar en estos espacios, a contribuir y a tomar decisiones. Espero que esto siga fomentando entornos más diversos y anime a más mujeres a elegir su lugar en esta industria.
SW: Cuéntanos un poco sobre tu trayectoria y tu familia.
Basso: Vengo de una familia dedicada a la agricultura, así que este sector ha formado parte de mi vida desde que tengo memoria. Al mismo tiempo, forjé mi propio camino a través de mis estudios, obteniendo una licenciatura y un MBA, y asumiendo mis responsabilidades. También tengo la oportunidad de compartir ese camino con mi hermana en nuestra empresa.
Además, soy esposa y madre de dos hijas pequeñas, lo que influye mucho en mi día a día. Uno de los mayores retos para muchas mujeres hoy en día es encontrar un verdadero equilibrio entre la familia y el trabajo. Requiere flexibilidad en el hogar y el apoyo de las empresas y organizaciones. Disfruto de las cosas sencillas: pasar tiempo con mi familia y amigos, estar en el club y jugar con mis hijas.


